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Anonymous
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| Posted on Wednesday, July 16, 2003 - 9:58 am:
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AVANCE DE SECTARIOS EN EL PERÚ
Preocupa que en el
Perú se estén generando grupos minúsculos de personas, pero muy
activos que están creando sectas totalitarias y que parecen estar
pagados por intereses ajenos a la religión. En un país con tradición
católica donde la Iglesia es respetada por el pueblo peruano y que
tiene grandes manifestaciones de fe llama la atención los ataques
sistemáticos que se están produciendo desde algunos agentes de
prensa, grupos totalitarios y personajes que se ocultan bajo una
supuesta pertenencia a la Iglesia Católica. Siempre actúan con un
doble mensaje: se dicen de la Iglesia, pero en realidad tienen
fuertes críticas que harían imposible su pertenencia. Así por
ejemplo surge un movimiento anti sectario (MASA PERÚ), que no es
otra cosa que un grupo de separatistas de la Iglesia Católica,
agnósticos y promotor de las causas más contradictorias como el
sacerdocio femenino dentro de la Iglesia Católica. Están asociados a
reconocidos agnósticos y ateos, como puede verse en la página "el
Valle de la Nada", donde su nombre ya dice lo que quieren ser. No
creen en nada. Estrictamente como separatistas se les puede llamar
sectarios y buscan conformar su secta de descreídos. Sin embargo son
ellos quienes acusan ¿será por estrategia? Para ellos el fin
justifica los medios. Se suman a estos periodistas que se
declaran ateos, siendo el caso más precocupante el de José Enrique
Escardó que se declara el ANTICRISTO en repetidas ocasiones en sus
escritos y que luego de pertenecer a la Iglesia Católica la abandonó
para ingresar en el Hare Krishna y desembocar en la más aberrante
ideología nihilista y el culto a Marylin Manson y sus seguidores.
La situación preocupa al encontrar estos sectarios eco en
los medios de comunicación, pero sobretodo en periodistas de dudosa
identidad que vienen siendo promotores de persecuciones contra la
libertad religiosa en el Perú. |
   
Anonymous
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| Posted on Thursday, July 17, 2003 - 11:38 pm:
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De Huaco a Waco
La tragedia de Waco de abril de
1993 nos mueve al recuerdo de lo que una secta fanática puede hacer.
David Koresh junto con sus seguidores davidianos, tras un asedio de
51 días por el FBI, murieron en las instalaciones de su sede en el
complejo del Monte Carmelo. Entre ellos se encontraban antiguos
Adventistas. Aún se estudia la responsabilidad de los implicados en
la masacre. Pero siempre queda una duda: adonde conduce el accionar
de las sectas y sus integrantes.
Marco Antonio Huaco
Palomino, ministro de la iglesia ADVENTISTA DEL SEPTIMO DÍA, es un
activista promotor de la “libertad religiosa”. ¿Cual libertad? La de
su secta por supuesto. Entre otras acciones ha venido promoviendo la
introducción de su secta en América Latina y sobre todo en el Perú.
Para ello no duda en poner en tela de juicio a cualquier opositor. Y
la Iglesia Católica es uno de sus blancos preferidos.
Entre
sus recientes acciones políticas está el borrador del proyecto de
ley que quiso presentar al Congreso de la República del Perú para
eliminar el reconocimiento que la Constitución Peruana hace a la
Iglesia Católica por su aporte a la cultura nacional. Mezquindad de
un sectario que no piensa nada más que en sus intereses, que oculta
su filiación religiosa escudándose en una Maestría en Ciencias
Religiosas que aún no termina de cursar.
No extraña entonces
que busque también desprestigiar al Sodalitium Christianae Vitae u
otras instituciones pertenecientes a la Iglesia. En un alucinado
artículo que el titula ”Mitad monje, mitad soldado” donde pretende
dar “una mirada a la ética sodálite” y realizar un análisis de lo
que se vive al interior de esa institución. Lógico sería pensar que
sus fuentes son abundantes, directas y actualizadas. Pero
lamentablemente la lógica no prima en esta secuela de universitarios
actuales que dejan mucho interrogantes sobre la calidad de las
Maestrías en el Perú. El panfletario escrito utiliza como fuentes a
un periódico parcializado, el testimonio de un ex miembro
abiertamente ateo, la novela (es decir ficción) de un periodista que
ignora al Sodalitium cerca de veinte años, y ¡personas anónimas!
Ningún testimonio o escrito del Sodalitium.
El confundido
Huaco, alumno de la San Marcos, para hacer su estudio pone en boca
del fundador del Sodalitium las palabras ¡de un personaje de la
novela! Sin fuentes confiables no sabemos como hace una explicación
del proceso de admisión y formación, de la obediencia y de la
preparación espiritual, pero llega al absurdo al querer afirmar que
lo escrito en la novela confirma las denuncias del esquizofrénico
periodista José Enrique Escardó, quien se ha llamado a sí mismo el
Anticristo. Más allá de la inspiración, Pedro Salinas no tardó en
aclarar en la presentación de su libro a la que Huaco lo invitó que
“toda novela es una gran mentira”. Al final lo que importa es
vender. Y Huaco compró.
Crítico de la disciplina deportiva,
del sano ejercicio y del carácter masculino, lo que confunde con la
vida militar, Huaco insiste en las comparaciones extraídas de la
ficción, sacando conclusiones por ejemplo de la natación matutina
como si de extremo se tratase. Así arriban en erráticas conclusiones
su visión de la ascética cristiana, el esfuerzo por alcanzar las
virtudes, la legítima defensa del derecho a profesar la fe, la vida
comunitaria, el celibato, e incluso el esfuerzo por alcanzar la
santidad. La tradición católica de las congregaciones se ve así
cuestionada por quien desde una visión sectaria busca desacreditar a
quien no profesa su mismo credo. Intolerancia llevada al extremo,
por quien se dice defensor de los derechos de libertad religiosa.
Un adventista que considera al Papa como el Anticristo, que
vaticina la segunda venida de Cristo con fecha exacta, y con una
estructura farisaica de normas para ser merecedores de la salvación,
puede ser tolerado. Pero ello no le otorga el derecho a atropellar a
personas e instituciones al hacer su proselitismo sectario en un
país de mayoría religiosa católica y que ha visto surgir en sus
tierras preciosos frutos de santidad. La libertad religiosa debe ser
respetada. Más aún si esta preserva la religión de la mayoría de los
peruanos.
De lo contrario un Huaco repetirá la tragedia de
Waco. |
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